Amistad,
noviazgo y amor son temas de siempre en la literatura y en el interés de todos
YA LO SABEMOS, sin embargo, muchas veces como AHORA pueden estar de lo más
confusos.
¿Alguien
pudiera pensar que es lo mismo la novia de un joven de 19 años a “la novia” de
un hombre con más de 40 años, que además es casado?
¿O alguien confundiría a la amiga de toda la vida por el hecho de haber sido vecinos o familias cercanas en el afecto, con “la amiga” a la que se invita a juergas secretas?
¿Y
qué decir del genérico “es mi pareja” o del más vago aún “es mi pareja ACTUAL”
(oseaaaa, de hecho hubo una antes y habrá una después) que con frecuencia se
escucha? ¿Usted le daría el vago trato de “pareja” a su esposa o a su
esposo?
Tomaremos
de referencia a Fernando Alberca de Castro educador español que hace unos años,
publicó en España el libro “¿Quieres casarte conmigo?”, que encuadra las
dimensiones de cada término y describe los tres pronombres sucesivos de una
verdadera y estable relación amorosa: el yo, el nosotros y el tú.
YO: la etapa de la “buena
química”
El
Yo...
Es el enamoramiento que podemos sentir cada uno, a veces sin conocer aún el
sentimiento del otro. Así comienzan los noviazgos y cuando la etapa del Yo es bien
llevada y se logra superar, representa los cimientos de lo que más tarde será
el amor verdadero. La etapa es tan intensa y hace sentir tan feliz que muchos
noviazgos se quedan en esta fase de “hacer buena química” y aún llegan a
enamorarse de su propio enamoramiento. Sin embargo, el riesgo es que en cuanto
falle la “buena química” esa relación se rompe y él o ella van en busca de
alguien más que le haga experimentar la sensación.
NOSOTROS: cerca, pero aún no
es el verdadero amor
El
Nosotros... Los que se quedan en el Yo,
no llegan al Nosotros,
algo que es muy parecido al verdadero amor del matrimonio. En la fase del Nosotros hay buen
entendimiento, disfrutan mutuamente de su compañía, pero … los signos de la
madurez del amor no aparecen todavía y por ello es posible que no perdure y la
relación todavía puede ser rota con más o menos facilidad.
TÚ: el fundamento de la
felicidad permanente
El
Tú... Es el momento en que se acepta de tal manera a la persona a quien se ama
que se entrega él mismo con su libertad y con su futuro. Aquí se ama con el
mismo amor con el que se quiere a uno mismo. Dice Fernando Alberca que esta
fase es muy seria y constituye el fundamento mismo de la felicidad permanente.

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